
Las aftas bucales (también conocidas como llagas) son pequeñas úlceras que aparecen en el interior de la boca y pueden resultar muy molestas al comer, hablar o incluso al cepillarse. Aunque suelen ser benignas y desaparecer solas, es normal preguntarse por qué salen, qué hacer para aliviar el dolor y en qué casos conviene revisarlas.
Por qué aparecen las aftas bucales
No siempre hay una única causa, pero estas son las más frecuentes:
- Roce o pequeñas heridas: mordiscos, cepillado fuerte, ortodoncia o prótesis que rozan.
- Estrés y falta de descanso: muchas personas notan que salen en épocas de tensión.
- Bajada de defensas o procesos virales.
- Cambios hormonales (en algunas mujeres).
- Déficit de hierro, vitamina B12 o ácido fólico (si son recurrentes, conviene valorarlo).
- Alimentos irritantes: cítricos, picantes, frutos secos o comidas muy saladas pueden empeorar el dolor.
En la mayoría de casos, las aftas no son contagiosas y se resuelven en unos días.
Cómo aliviar el dolor de las llagas (lo que suele funcionar)
Si tienes una afta, el objetivo es reducir la molestia y favorecer la cicatrización:
- Evita alimentos que irritan (picante, ácido, muy caliente o muy salado).
- Mantén una higiene suave, con un cepillo blando.
- Puedes usar geles protectores o productos específicos con ácido hialurónico para aftas bucales que crean una película y reducen el roce.
- Si el dolor es importante y sientes mucha incomodidad, tu dentista te puede recomendar un producto con efecto calmante o antiinflamatorio. Como remedio casero, hasta que acudas a consulta, realiza enjuagues suaves con agua templada y sal (sin pasarte con la intensidad).
Un detalle importante: si usas enjuagues, evita los que tengan alcohol, porque pueden irritar más la zona.
Cuánto duran las aftas bucales
Lo habitual es que una llaga pequeña mejore en pocos días y desaparezca en 7–10 días. Puede tardar algo más si está en una zona de mucho roce (por ejemplo, cerca de un diente afilado o un bracket).

Cuándo preocuparse y pedir revisión
Aunque la mayoría no son graves, conviene pedir cita si ocurre alguna de estas situaciones:
- La afta dura más de 2 semanas sin mejorar.
- Aparecen muy a menudo o salen varias a la vez.
- Son especialmente grandes o dolorosas.
- Hay fiebre, malestar general o ganglios inflamados.
- La llaga sangra con facilidad o tiene un aspecto diferente al habitual.
- Te cuesta comer o beber por el dolor.
En estos casos es importante valorar si se trata realmente de aftas o si hay otra causa (roce constante, infección, déficit nutricional u otros problemas).
Cómo prevenir que salgan con tanta frecuencia
Si te aparecen a menudo, estas medidas pueden ayudar:
- Revisa la técnica de cepillado y usa un cepillo suave.
- Evita morderte la mucosa sin darte cuenta (a veces ocurre por estrés).
- Si llevas ortodoncia, usa protectores de cera en zonas de roce.
- Mantén una dieta equilibrada y, si son recurrentes, consulta para descartar déficits.
- Si hay un diente con borde afilado o una restauración que roza, conviene ajustarlo.
Si tienes aftas bucales frecuentes o alguna llaga que no termina de curar, en Odontología Global podemos valorarlo y ayudarte a encontrar la causa para tratarlo de forma adecuada.





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